Hacia el Reino de los Cielos por el Camino de Paz de Amor
¡Amados por Dios!
Yo, el ministro de la Iglesia de Kovel, Vasily Makarus
os saludo con las palabras de nuestro Señor Jesús Cristo:
“¡La Paz esté con vosotros!”

La Paz de Amor – es el Reino de Dios, que vive en el corazón de una persona espiritualmente perfecta. En ella reinan el amor, la justicia, la paz y la alegría en el Espíritu Santo. Este es un estado estable del alma en el que no hay ningún período de malicia y no existen cambios de pensamiento.
El Camino de Paz de Amor no es lo mismo que el camino de paz y amor.
El Camino de Paz de Amor – es el proceso para alcanzar la Paz del Amor, es el logro de la paz interior que solo Dios puede dar a una persona, a través de sus oraciones incesantes. Habiéndose perfeccionado en el logro de los sentimientos de la paz, la persona orando se vuelve tan fuerte espiritualmente que nadie, ni nada puede perturbar su tranquilidad interior, porque en ella reina el amor eterno.
Los Apóstoles de Jesús Cristo predicaban la Palabra, y el Señor los ayudaba y confirmaba la palabra de la predicación con las señales que la acompañaban. De la misma manera, a la palabra de la predicación de la Iglesia de Kovel, Dios la acompaña con muchos milagros y señales. El propósito de nuestra predicación es que tanto los cercanos, como los distantes conozcan el Camino de Dios – el Camino de Paz de Amor. Este Camino es Eterno. El Mismo Dios va siempre por este Camino. Dios lo manifestó aún en el Paraíso, cuando Adán pecó. Entonces Dios misericordiosamente vistió a Adán con ropas de piel para cubrir su desnudez. El Camino de Paz de Amor lo reveló a Sí y el Mismo el Hijo de Dios, Jesús Cristo. De esta manera mostró el Camino, que de forma voluntaria, con el corazón lleno de amor, se entregó a Sí Mismo en sacrificio por nuestros pecados. Y aun sufriendo, mantuvo los sentimientos de paz de amor, por eso fue capaz de orar a Dios el Padre por los que lo crucificaron a Él, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
La Biblia no divide a la gente en religiones o confesiones, sin embargo divide concretamente entre los malos y los justos. Acerca de esto en el Evangelio de Mateo 13:47-50, Jesús Cristo dijo así: “Asimismo el Reino de los Cielos es semejante a la red, que echada en el mar, coge de toda clase de peces; la cual estando llena, la sacaron a la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los Ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego: allí será el llanto y el rechinar de dientes.”
He aquí una explicación de esta parábola:
Primero: la red, echada en el mar es el Reino de los Cielos, que, con el advenimiento de Jesús Cristo vino a la tierra en este mundo.
Segundo: los peces de toda clase es la gente que predica diferentes religiones, aunque lee la misma Biblia. En la red, es decir, en el Reino de los Cielos, ahora estáis todos vosotros, quienes por amor a Dios y al Evangelio os abstenéis de los pecados.
Tercero: la cual estando llena, la sacaron a la orilla – esto significa que en el Día del Juicio serán mostradas las obras de los justos, de los que cumplen con los mandamientos del Evangelio, y las obras de los malos, que, a pesar de que cumplen con algunos de los mandamientos, pero se quedan malos en sus corazones. Y a pesar de que van a una misma Iglesia con los justos, el Día del Juicio, los malos serán separados, como se separan los peces malos de los buenos.
Cuarto: cogieron lo bueno en vasijas – esto significa que Dios se llevará a los justos a Su Reino Eterno por haber vencido dentro de si mismo todas las maldades que la humanidad heredó de Adán y de Eva. En el Evangelio de Marcos 7:20-23, Jesús Cristo dijo acerca de esto: “Lo que del hombre sale, eso es lo que mancha al hombre. Porque desde adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los robos, las avaricias, la maldad, el engaño, el libertinaje, el ojo envidioso, la blasfemia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y manchan al hombre.” Pero los justos no están manchados, porque han vencido dentro de si mismo las concupiscencias y deseos mundanos, ellos lavaron sus ropas con la Sangre de Jesús Cristo, y por lo tanto no pueden pecar. Ellos han llegado a formar parte de la familia de Dios, ellos son santos, al igual que Jesús Cristo es santo, o sea que no está implicado con la maldad. Ellos están salvados, porque se salvaron de sus pecados. Así se cumple la profecía acerca de Jesús Cristo y de Su pueblo: “Él salvará a Su pueblo de los pecados de ellos” (Mateo 1:21).
Por último: lo malo echaron fuera. Lo malo son las personas que no han querido ir por el Camino de Paz de Amor, como está escrito: “Ellos no conocen el camino de paz; no hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:17-18). Ellos no quisieron lograr el derecho al Árbol de la Vida, ellos no quisieron conocer el Camino recién abierto hacia el Árbol de la Vida, que está en medio del Paraíso de Dios, por eso se quedaron carnales, y: “las obras de la carne son evidentes. Estas son: adulterio, fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, envidia, ira, contiendas, disensiones, herejías, odio, homicidios, borracheras, desenfrenos, y cosas semejantes a estas; de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios” (Gálatas 5:19-21).
Luego, analicemos las razones del porqué, el primer mundo fue destruido por el diluvio. En el libro de Génesis 6:5-7 está escrito: “Y vio el Señor [Dios] que la malicia de los hombres era mucha sobre la tierra, y que todos los pensamientos y deseos del corazón de ellos ciertamente era malo todo el tiempo. Y se arrepintió el Señor de haber creado hombre en la tierra, y le afligió en Su corazón. Y dijo el Señor: Borraré de la faz de la tierra a los hombres que Yo he creado, – desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo porque: Me arrepiento de haberlos creado.”
En el libro de Génesis 13:13 leemos: “Los habitantes de Sodoma eran malos y pecadores ante el Señor en gran manera.” Por lo que murieron, fueron destruidos con fuego desde los cielos.
Acerca de este mundo, Dios dijo por el profeta Isaías: “Yo castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad. Pondré fin al orgullo de los arrogantes y humillaré la soberbia de los opresores” (Isaías 13:11).
De todos los ejemplos anteriores vemos que el mal es la causa principal de las desgracias de la humanidad, e incluso la causa de la ruina de las civilizaciones. Así que seamos amables los unos con los otros, misericordiosos y compasivos. O más concretamente, cumplamos con los mandamientos de Dios: “honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 19:19).
Benditos todos los que creen en lo escrito en el Evangelio. ¡Estudiad el Evangelio, y por medio de Él, conoceréis el Camino Eterno de Dios – el Camino de Paz de Amor! Y si vosotros amaréis el Poder de Paz de Amor y vais por el Camino de Paz de Amor, entonces entraréis en la Vida Eterna, como está escrito: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en la muerte” (1 Juan 3: 14).
¡En el nombre de Jesus Cristo, gloria por todo al Gran Dios el Padre y al Hijo y al Espíritu Santo! ¡Amén!
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