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"Ибо вы помните, братия, труд наш и изнурение: ночью и днем работая, чтобы не отяготить кого из вас, мы проповедывали у вас благовестие Божие.
Свидетели вы и Бог, как свято и праведно и безукоризненно поступали мы перед вами, верующими,
Потому что вы знаете, как каждого из вас, как отец детей своих, "
(1-е Фессалоникийцам 2:9-11)
"Я хотел при себе удержать его, дабы он вместо тебя послужил мне в узах за благовествование;
Но без твоего согласия ничего не хотел сделать, чтобы доброе дело твое было не вынужденно, а добровольно.
Ибо, может быть, он для того на время отлучился, чтобы тебе принять его навсегда, "
(К Филимону 1:13-15)
Muchos dan gracias por la ayuda de Dios y por las curaciones que han recibido de Dios. Si lo desea, únase a nuestras oraciones dominicales y oraremos por sus necesidades (petición de oración), si eso no contradice la Voluntad de Dios. El ministerio de oraciones entregado por Dios a la Iglesia de Kovel, fundada en 1924 son las oraciones dominicales por todo el mundo.

LA CURACIÓN DE ANATOLY GIZS

Anatoly Gizs

En el nombre de Jesús Cristo, doy testimonio de cómo Dios me curó en la Iglesia de Kovel y me salvó de una muerte segura. El treinta de noviembre de 2004, a eso de las seis de la mañana sentí un fuerte dolor en la zona del riñón izquierdo y el páncreas, se estaba desarrollando un ataque de pancreatitis aguda. El dolor cubría la espalda y el estómago. Me sentía cada vez peor. El primero de diciembre comenzaron los dolores en el estómago. Mi estado los médicos lo llamaban de “abdomen agudo” y dijeron que era inevitable una operación urgente. A pesar de que yo no tenía profunda fe en la curación, decidí que no iría a la operación. El cuatro de diciembre de 2004 mi salud empeoró. Los dolores intensos se convirtieron en pulsaciones y eran tan intensos que no podía encontrar un lugar ni en el sofá, ni en el piso. Como que me “congelé”. Mi hermana, Olga me preguntó: “¿Ya te sientes mejor?” Yo le respondí: “No, peor que antes, el dolor es tan fuerte, como si alguien me golpeara con un martillo en el riñón.” Yo, ya no podía encontrar una posición en la que me sintiera mejor. A causa del dolor intenso se me comenzó a subir la temperatura. Mi salud empeoró hasta tal grado, que sentía que las fuerzas me abandonaban. Yo sólo era capaz de pronunciar palabras entrecortadas, entre susurros. Por teléfono, pedí que oraran por mí, pero no me podían oír. Tenía claro que se me acercaba la muerte.

Por la tarde vino a la casa el ministro de Dios. Él me preguntó si creía yo, que podría cumplir con todo lo que está escrito en la epístola de Santiago 5:14-16: “Si alguno está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia, y oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe sanará al enfermo, y el Señor lo levantará. Y si ha cometido pecados, le serán perdonados. Confesad vuestras faltas uno a otro y orad los unos por los otros, para que seáis sanados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder” Le respondí que tenía fe y que me arrepentía de mis faltas. El ministro me ungió con óleo en el nombre del Señor, puso su diestra sobre mi cabeza y oró sobre mí. ¡En ese preciso momento, Dios me curó al instante! La temperatura bajó de inmediato. Como está escrito en el Evangelio, y para mí “al momento la dejó la fiebre”, y los dolores cesaron (Marcos 1:31). Mi hermana Olga se alegró por mi curación. Dijo que el aspecto enfermo de mi cara cambió inmediatamente después de la oración del ministro. Ella vio en mis ojos la vida y la tranquilidad. La habitación en la que estaba acostado fue consagrada, la muerte había salido de ella y en su lugar se llenó de paz y tranquilidad. Después de la curación, me quede dormido y dormí durante toda la noche. Y al día siguiente descansado y sano me fui a la reunión de la Iglesia de Kovel. En la reunión, di testimonio de cómo ayer por la tarde Dios me había curado de forma milagrosa de esas enfermedades terribles.

Gloria al Gran Dios Que obra poderosamente en Su pueblo, al igual que Jesús Cristo, predeterminó y profetizó acerca de los creyentes en el Evangelio de Marcos 16:15-18: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura (a toda la gente). El que cree y es bautizado, será salvo; pero el que no cree, será condenado. Estas señales acompañarán a los que creen: En Mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán.” ¡Amén!

Anatoly Gizs

Kovel, Ucrania

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